top of page

¿Corazón o razón?

  • 4 may 2017
  • 2 Min. de lectura

“No lamento en absoluto lo que hice por amor, acaso sí lamento haberlo hecho por la persona inadecuada. Y es que nunca se ama previo aviso.” Ignacio Novo

Cuando nos topamos con esa persona especial, que nos mueve por dentro, un mar de emociones se desatan internamente y el corazón toma el protagonismo al punto que en esa primera fase idealizamos tanto a ese ser que ni defectos le vemos y si medio lo vemos los racionalizamos de forma que encajen en lo que esperamos; al punto que desestimamos en su totalidad las señales que pudieran existir de alerta así como los consejos de personas que sabemos que nos quieren y es por ello que se habla que el amor es ciego.

Ahora bien, yo considero que ambos puntos, la emoción y la razón deben equilibrarse si queremos tomar decisiones acertadas, un amor basado en la razón se transformaría en interés y uno basado en pura emoción puede llevarnos a cometer importantes errores.

El amor sin duda alguna se entrega con el corazón, y eso está bien, pero ese mismo corazón y esa misma emoción debe canalizarse para no perder de vista el amor por nosotros mismos, me amo y desde allí puedo amar con inteligencia porque de hacerlo así, difícilmente aceptaríamos o le daríamos entrada a nuestra vida a alguien que nos pudiera lastimar.

Como siempre digo, las señales siempre están presentes y allí es donde la razón te permite identificarlas y el corazón dirigido hacia ti también, por ejemplo, ayer me pasó algo muy gracioso mientras hacía la cola para pagar en el supermercado, un caballero hacía esfuerzos para coquetear conmigo y de pronto se le queda mirando a mi carrito de compras y me dice: -veo que compras muy bien, ¿sabes? Yo vivo solo, pudieras venir a mi casa y cocinar- , yo le dije: -¿quéééééée´? – y el astutamente cambió el tema, pero esa fue para mi una señal poderosa y si bien me dio su número, nunca se me ocurriría llamarlo; y no porque no me agrade cocinarle a mi pareja sino porque esta conducta de entrada no va conmigo, ¿me comprendes? No es que sea inadecuada, no juzgo su conducta, solo que no va conmigo.

Si logramos este armónico equilibrio de mente alma, emoción y razón, seguramente no solo tomaremos mejores decisiones sino que disminuiremos la posibilidad resultar lastimados.

Culmino entonces diciendo que el corazón y la mente no tienen que estar en una pugna donde uno sea mejor que otro, sino que deben coexistir y aprovechar lo mejor de los dos mundos para poder estar en bienestar.


 
 
 

Comentarios


Posts Destacados
Posts Recientes
Buscar por etiquetas
Síguenos
  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • Google Classic
  • w-facebook
  • Twitter Clean
  • w-googleplus

Trabajamos con ejecutivos de:

© Derechos de autor
bottom of page