Quizá sea un buen momento para desvestirnos
- 17 ene 2017
- 2 Min. de lectura
Esta época de amor, de renacer, de conexión con lo espiritual es un gran momento para desvestirnos de tantos trapos que nos impiden estar en bienestar, y no porque estén fuera de moda sino porque nunca han servido para nada salvo que para apretarnos, hacernos sentir incómodos e impedirnos avanzar con soltura…
Hoy te invito a desvestirte de:
• Sentir que tienes poco valor personal o que el que tienes es inferior en comparación con el de otros • Pensar que tienes mala suerte • Creer que eres víctima de un destino despiadado donde no hay salida ni progreso para ti • Tener miedo de la soledad y creer además que no eres capaz de lograr que te amen por ser quien eres • Aceptar migajas de los demás, vivir sin dignidad • Ideas de grandeza, creerte superior y por lo tanto poder desde allí humillar a otros • Mentir sea cual sea el objetivo de la mentira • Creer que sentir emociones es de débiles y evitar mostrarte vulnerable
Eres un ser espiritual pero vives una experiencia humana y por lo tanto sientes, vives, te emocionas, lloras ríes, y eso está bien, tienes derecho a sentir miedo, a llorar, a preocuparte ¿quién dice que no es sano? Si así fuera naceríamos sin emociones porque hasta la misma cadena evolutiva los habría eliminado, pero, son esas emociones, esos sentimientos la fina conexión entre espíritu y materia, son los grandes maestros y quizás uno de los más grandes problemas de la humanidad son los seres humanos que se alejan de ese sentir.
Por esto te invito a vestirte de emociones, a sentir lo que te ocurre en su totalidad, tanto lo agradable como lo desagradable pero sin dejar que la emoción te domine, ¿me explico? Lo vives, lo reconoces, aprendes, lo superas. Permítete ser y sentir y, si algo tiene que dominarte que sea la fe.













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