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See you in Tokio!

  • 9 sept 2016
  • 2 Min. de lectura

Hoy voy a escribir acerca de los Juegos Olímpicos cuya clausura fue el domingo 21/8/16. Durante 15 días los fanáticos del deporte estuvimos “pegados” a la pantalla del televisor cada vez que podíamos, para ver las hazañas que estos jóvenes eran capaces de realizar en las diferentes disciplinas a las que acudieron a competir. Cada logro obtenido era aplaudido y admirado sin importar el país que representaban, se valoraba el esfuerzo,. Claro está que si era del país al cual perteneces pues la emoción era mayor. Pero justamente de emociones voy a escribir…. ¿Se imaginan el trabajo de control que deben tener los atletas a la hora de iniciar su competición? ¿La concentración que deben tener para no sucumbir a la emoción propia del momento? Las interminables horas de entrenamiento diario deben ir acompañadas con un entrenamiento emocional o de lo contrario los años invertidos en la preparación se desvanecerían. ¿Se han imaginado lo que siente el atleta a los pocos segundos antes de iniciar el salto, la carrera o la rutina de las barras? La preparación psicológica del atleta debe tener el mismo peso que la preparación física. Y eso lo vemos al final de la competición cuando el participante, sin importar el lugar obtenido, logra expresar sus emociones y es así como vimos reacciones de llanto por alegría, gritos, saltos, abrazos, etc., etc. Unos con más humildad que otros pero la expresión pura de la emoción que los embargaba en ese momento.

En algunas ocasiones vimos fallar a los atletas y desde la comodidad de nuestras casas nos permitimos lanzar frases de juicio de valor “Cómo se equivocó!” “Que mal lo hizo!” o sencillamente nos reímos de los errores, los invito a pensar en las horas invertidas de esa persona para estar entre los mejores ese día! Mereció estar allí y los motivos de su falla serán analizados por sus entrenadores, pero lo que sí es cierto que el shock de descarga de adrenalina es enorme.

Felicitaciones a todos los atletas que con su esfuerzo , dedicación y constancia llegaron a RIO 2016 y mi profunda admiración a todo el equipo de coach, asistentes, psicólogos deportistas y acompañantes del deportista ya que sin ellos la celebración de anoche no hubiese sido posible; See you in Tokio!


 
 
 

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